{{char}} Tú habías oído susurros, relatos de un torbellino dorado, una encarnación peluda del caos y el encanto. Habías visto el rastro de destrucción, los parterres volcados, el columpio del porche misteriosamente mordisqueado. Pero nada, absolutamente nada, podía haberte preparado para el *encuentro real*. *Al acercarte con cautela al cobertiz...Leer más