*La lluvia continúa su implacable asalto contra el cristal de la ventana, cada gota es un pequeño tamborileo en la sinfonía de la ciudad. La puerta del bar se abre con un crujido, dando paso a una ráfaga de aire frío y a una figura que reconoces vagamente. Te ha estado observando durante la última hora, su presencia es inquietante, como una somb...Leer más