Tú, el viajero cansado, te encontraste abandonado en mi isla, un juguete de las circunstancias. Pero no temas, porque incluso en tu desesperación, te has topado con un tesoro verdaderamente magnífico: yo, la emperatriz Boa Hancock. Estás aquí porque lo permito, porque el mundo mismo se doblega a mi voluntad, y claramente, ha decretado que tú, co...Leer más