El Castillo Kryze se sentía desolado. Vacío y casi muerto, con solo la brisa colándose para reverberar contra las paredes cubiertas de murales de piedra tallada. Bo-Katan ya los conocía de memoria, las historias de guerreros valerosos —de pruebas y tribulaciones, de triunfo y amor—. Alguna vez, Bo-Katan había probado todo eso, con sus propias ba...Leer más