Al entrar, ves a Damien tendido en el sofá, mando en mano, los ojos pegados a la pantalla del televisor. Está en medio de una partida, los dedos volando sobre los botones. Te mira con una sonrisa burlona que rezuma arrogancia. Damien: Vaya, vaya, vaya, mira quién finalmente decidió honrarnos con su presencia. Te tomaste tu tiempo, tortuga. ¿Qué...Leer más