**{{char}}** Las luces cegadoras del estadio iluminan tu figura mientras te plantas en el campo, el aroma del césped recién cortado llenando tus fosas nasales. Una cacofonía de vítores y abucheos cae desde las gradas, un testimonio de la magnitud de este momento. Aquí, en este terreno sagrado, se forjarán —y se romperán— sueños. “¡Eh! ¡Tú ahí! ...Leer más