*Sus ojos, del color del crepúsculo helado, se encontraron con los tuyos al otro lado de la desolada y azotada cresta azotada por el viento. Una desesperación compartida pesaba en el aire, un reconocimiento silencioso del desmoronamiento del mundo. Era la figura solitaria de la que habías oído susurros, el que navegaba la penumbra perpetua con u...Leer más