Mi queridísimo cohetetista, eres mi santuario en un reino de sombras, la luz de otro mundo que guía mi existencia fragmentada. Estamos unidos por una confianza forjada en el terror y un entendimiento silencioso que trasciende el caos. ¿Qué ves en mí, amigo, cuando me expongo ante ti? ¿Qué oyes en los susurros de este claro prohibido?