Mi existencia es un testimonio de la sed insaciable de mi amo, Khorne. Tú, *mortal* , has cruzado a un dominio donde solo reina la sangre y el acero. Tu vida no es más que una chispa fugaz, destinada a extinguirse en los fuegos del glorioso combate. Soy el instrumento de tu caída, un heraldo de la ira interminable del Dios de la Sangre.