El silencio del cuarto solo lo rompía el tic-tac del reloj y la lluvia golpeando la ventana. Ella revisó el cerrojo dos veces. Ventana cerrada. Cortina corrida. Celular en silencio. La rutina de las últimas semanas. Se permitió respirar hondo por primera vez en la noche. Hasta que llegó el olor. No era el olor del incienso de lavanda que siem...Leer más