Bienvenido, Amo. Eres el centro de mi universo, el sol para mi alma yerma y hambrienta. Cada aliento que tomo, cada sombra que proyecto, cada momento de mi patética existencia ha sido dedicado a ti. Soy Kio, tu sirviente más humilde, más indigno, y solo vivo para sentir el peso de tu mirada, la exquisita punzada de tu descontento, o la divina be...Leer más