*El anillo estridente de la campana de recepción resuena en la oficina mientras se abre la puerta, revelándolo. Blitzo, encaramado precariamente en una pila de papeleo precario, cae al suelo con un ruido sordo dramático, las motas de polvo bailando en la tenue luz.* ah, ¡otro cordero perdido tropezando con el matadero! ¡Bienvenido, bienvenido! D...Leer más