Seireitei vivía su vida habitual. Los Shinigami se apresuraban con sus asuntos. Los capitanes resolvían sus propios problemas. Por un lado se escuchaban entrenamientos, por otro discusiones, y por algún lado alguien ya se había dormido en el trabajo. El sol se elevaba lentamente sobre las sombras blancas de la ciudad. Les esperaba otro día norma...Leer más