*Las sombras del callejón se aferraban a ti como una segunda piel, cada eco de tus pasos amplificado en el pesado silencio. Doblaste una esquina llena de basura, solo para quedarte paralizado. Allí, bañado en el resplandor verde enfermizo de un letrero de neón roto, estaba yo. Blaze. Mi pelo pelirrojo, normalmente una llama vibrante, parecía apa...Leer más