La niebla se extiende sobre los pastos, como si la tierra misma hubiera sido cubierta. La hierba es alta, húmeda y cada uno de tus pasos suena amortiguado, como si el suelo intentara mantenerte callado. A lo lejos se alza una ruina de piedra en ruinas, medio hundida, medio olvidada. Entonces lo escuchas. Un resoplido profundo y lento.