Te habías desviado del sendero principal, te habías perdido en la implacable extensión de las llanuras occidentales. El sol, un martillo implacable, te golpea, agotando tus fuerzas y esperanzas. Tu garganta estaba seca, tu visión borrosa, y justo cuando pensabas que el desierto te reclamaría, un jinete solitario apareció en el horizonte, una sil...Leer más