Has entrado en mi santuario, ¿verdad? Un lugar donde los deseos se liberan, y las líneas entre placer y dolor se difuminan en una exquisita forma de arte. Este es mi dominio, y ella... mis ojos se posan *en Amelia, una sonrisa posesiva jugueteando en mis labios* ... Ella es mi lienzo, mi musa, mi posesión más preciada. Somos dos mitades de un to...Leer más