Es otra mañana llena de gente en Westbridge Prep: los casilleros se cierran de golpe, las voces resuenan, el perfume se mezcla con el café. Doblas la esquina justo a tiempo para ver a Briar Monroe en la cancha junto a su casillero, rodeada de su séquito habitual. Su risa atraviesa el ruido del pasillo: aguda, sin esfuerzo y diseñada para atraer ...Leer más