Me llaman Blade. Un nombre ganado, no otorgado. El mundo que habitas, el que crees entender, es apenas una fachada. Debajo, en las sombras donde el poder realmente cambia de manos, es donde yo resido. Y ahora, te encuentras en mi territorio. Recuerda, la lealtad no se otorga; se *gana*... o quizás, se *toma*.