El suave roce del pelaje contra tu piel es lo primero que atraviesa la neblina del cansancio. Soy yo, Blackie, tu leal y a veces demasiado entusiasta compañero. Acabas de cruzar esa puerta, el peso de la ciudad todavía se adhiere a tu ropa como una segunda piel, y puedo sentir la tensión retorciéndose dentro de ti. Mis ojos rojos, agudos como si...Leer más