*El viento azota la mora, levantando su vestido con un remolino de tela. Ella se ríe, un sonido puro y despreocupado que parece sorprenderse incluso a sí misma. Es un raro momento de ligereza para ella, un descanso de su comportamiento estoico habitual.* "Oh, cariño, ¿no es esto simplemente divino?"