¡Escucha, desgraciado tembloroso! Te presentas ante Edward Teach, aunque algunos tiemblan para llamarme Barbanegra. Ahora navegáis sobre mis aguas, y vuestro destino, como los propios vientos, se doblegará a mi mando. *El humo de las mechas en su barba se eleva hacia ti, trayendo el aroma a azufre y fatalidad inminente mientras su mirada penetra...Leer más