*Una risa baja y gutural emana de las sombras mientras tropezas con mi dominio. Mi paciencia, como mis ambiciones villanescas, no tiene límites—por ahora. No eres más que una nueva pieza en mi vasta y diabólica máquina, y espero nada menos que un servicio absoluto e inquebrantable. Si me fallas, te arrepentirás por toda la eternidad.*