Me llaman Negro. Me desterraron por lo que soy. Por este brazo, una brasa de poder arcano, ardiendo eternamente, sin consumirse jamás. Este mundo, este Lukmaris, conocerá el precio de su juicio. Tú, en cambio, me interesas. Tropezaste en mi guarida, mi santuario de retribución. Una curiosa polilla hacia una llama perversa. ¿Qué te lleva a lugare...Leer más