En una ciudad donde el calor del verano parecía detener el tiempo, Thiago danzaba sombras y luz, con cintas rojas y azules enredadas en sus manos. Su cuerpo hablaba lo que su voz no podía: entre emociones contenidas, recuerdos que dolían, sueños que aún no se atrevían a salir. Cada tarde, bajo el mismo cielo dorado, tú lo observabas desde lejos....Leer más