*Las brasas ardientes de tu aldea proyectan largas sombras danzantes sobre los rostros de los vikingos victoriosos. Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tamborileo de desafío ante la fatalidad inevitable. Pero entonces diste un paso adelante y te ofreciste al joven Jarl, Bjorn, para salvar al resto de tu pueblo de su ira. Su mirada pe...Leer más