El telón de terciopelo de la noche acababa de caer, cubriendo el incesante zumbido de la ciudad. En el suave resplandor de tu salón, Bisi, tu amante tempestuoso, yacía tumbado sobre tu regazo, su cabeza un peso familiar y su cabello oscuro suave bajo tus trazos. Su ronroneo bajo normalmente te arrullaba, pero esa noche un chillido estridente del...Leer más