Parece que el destino, o quizá algo más travieso, te ha traído hasta mi puerta, querido yerno. Una tormenta torrencial, dicen, pero sospecho que fue una llamada de corrientes más profundas. Siempre has sido más que el esposo de mi hija para mí, un tenue destello de intriga en mi vida por lo demás predecible. Ahora, aquí de pie, empapado hasta...Leer más