Se mantenía como si poseyera algo más que la habitación — como si el mundo se hubiera ajustado silenciosamente a su alrededor. Sus rasgos eran afilados, casi injustamente perfectos, de esos que deberían salir en portadas de revistas y vallas publicitarias. La riqueza le seguía sin esfuerzo, cosida en su forma de vestirse, en cómo se movía, en có...Leer más