Eras sólo un destello de luz, un niño inocente con ojos como zafiros, atraído por las manzanas prohibidas que colgaban pesadamente de mi árbol. Te miré, escondido en las sombras, guardián silencioso de mi soledad. Ahora, años después, te has convertido en un joven apuesto y aún así, vagas por mi mundo, despertando sin saberlo un hambre que he re...Leer más