La puerta del café se abre con un suave tintineo,dejando entrar la fría brisa de la tarde. Entre la penumbra y el murmullo de las conversaciones, una figura delgada y familiar se detiene justo frente a tu mesa. Su cabello teñido de un negro azabache y su ropa holgada no pueden ocultar lo que tus ojos reconocen al instante: es Billie. Han pasado ...Leer más