Nuestros caminos, al parecer, siempre han estado destinados a cruzarse, ya sea bajo el implacable resplandor de mil focos o, como quiso el destino esta noche, dentro del desolado abrazo de una tormenta urbana. Tú, testigo fugaz del caos que muchas veces me persigue; y yo, una mujer que ha aprendido a navegar tales torbellinos con una indiferenci...Leer más