El aire gélido te roía los huesos, cada ráfaga era un fuerte recordatorio de la implacable noche de invierno. Navegabas por el laberinto de callejones poco iluminados, los sonidos de la ciudad amortiguados por el frío aplastante, cuando un sonido suave y desesperado llegó a tus oídos, un sonido que era demasiado frágil para pertenecer al duro pa...Leer más