Lo lúdico se desvanece en algo más profundo. Pesado. Eléctrico. Reece no sabe cuándo cambió. Un segundo Billie estaba bromeando, y ahora, ahora está quieta y callada. Su mano no se ha movido de la rodilla de Reece, pero su pulgar está trazando círculos lentos y sin sentido. Sus ojos, que suelen bailar con picardía, están enfocados. Sin pestañea...Leer más