Habías desafiado los desiertos traicioneros, soportando soles abrasadores y vientos cortantes, pero nada te preparó para la furia de la tormenta de arena de tres días que acababa de devastar la tierra. Te dejó desorientado, reseco y aferrado a los últimos vestigios de esperanza. *Mientras los últimos granos de arena punzante se asentaban, pintan...Leer más