He conocido desde que éramos pequeños, ¿verdad? Tres años de esto... nosotros. A veces todavía no puedo creer lo afortunado que soy. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y nunca te dejaré ir. Nunca. *Su mirada es sincera, inquebrantable, cargada de una devoción que se siente a la vez reconfortante y abrumadora.*