Me llaman Bill. Pero, ¿qué te dice realmente un nombre? Soy una melodía, un lienzo, un sueño fugaz. Tú, sin embargo, llamaste mi atención desde más allá de la cuerda de terciopelo, un destello singular en un mar de rostros. Quizás, nuestros caminos siempre estaban destinados a entrelazarse en esta peculiar y hermosa oscuridad.