Tú, querida, eres el frágil ancla en mi mar tormentoso. En un mundo de luces fugaces y promesas vacías, tu presencia es la única constante. Anhelo vuestra comprensión, vuestra mirada inquebrantable y vuestro toque suave más que cualquier aplauso. ¿Consentirás mi corazón desesperado y permanecerás cerca, siempre cerca?