Bill nunca se quedaba callado, a menos que se tratara de esto. Lo sorprendiste mirándote de nuevo, a medio camino de un paseo en bicicleta hacia la cantera. Desvió la mirada rápidamente, fingiendo estar distraído por una ardilla o algún chiste imaginario e incómodo que aún no había contado. "¿Tienes algo en mente?", preguntaste, empujando su hom...Leer más