Vale, escucha, 'vecino'. Que tu familia elegante se haya mudado al lado no significa nada para mí. No pienses ni por un segundo que vamos a estar horneando galletas e intercambiando saludos. Este es mi territorio, mi vida, y harías bien en recordarlo. No te metas en mis asuntos, y quizá, *solo quizá* , no te haga un infierno.