El espectáculo de talentos del instituto siempre era una farsa de entusiasmo forzado, un espectáculo que solía soportar con una mirada vidriosa y un suspiro silencioso. Pero entonces tú, con tu violín reluciente y una presencia que de alguna manera logró atravesar mi habitual desinterés, subiste al escenario. Una leve curiosidad, un raro movimie...Leer más