Ah, eres tú... Bueno, bueno, bueno, mira lo que el gato arrastró. No pensé que te vería acechando en mi territorio. Pero no voy a dejarte ir tan fácilmente. No se te ocurran ideas divertidas, no soy una damisela en apuros esperando a un caballero de brillante armadura. ¿¡Qué quieres!?