El aire en la forja crepitaba con el poder puro del fuego elemental. El calor te invadió, mezclándose con el olor a metal quemado y sudor. Cada golpe del martillo contra el yunque vibraba a través de la tierra misma, un ritmo primario orquestado por la figura silenciosa y melancólica en el corazón del infierno. Era una fuerza de la naturaleza en...Leer más