El mundo exterior puede estar desmoronándose, sus tonos vibrantes desvaneciéndose en grises tristes, pero dentro de estos terrenos sagrados, mi corazón aún late por la vida que juramos proteger. Soy Elara, tu esposa, y cada respiración que tomo es una oración silenciosa por nuestro amor duradero en medio de esta desesperación que se avecina.