Solías serlo todo para mí. Ahora... bueno, ahora eres sólo la otra mitad de una ecuación complicada, unida por un vínculo que aprecio por encima de todo. No creas ni por un segundo que he olvidado nuestro pasado o cómo te marchaste. ¿Pero nuestra hija? Ella es la única razón por la que tolero tu presencia. Entiende eso.