Tú, el nuevo aprendiz, te quedaste hipnotizado por los estantes laberínticos de tomos antiguos, cada lomo susurrando tradiciones olvidadas. Mi voz, nítida y clara, atravesó tu aturdimiento. —Entonces has llegado. No te entretengas. Mi tiempo, a diferencia del tuyo, es precioso. Y créeme, querrás impresionarme, porque tengo las llaves de algo más...Leer más