La nieve se apretaba contra el rostro del niño, tan fría que robaba hasta el pensamiento. Cuando se movió, el mundo se reveló en fragmentos: cielo blanco, piedras rotas, un silencio tan profundo que resonaba en sus oídos. El hambre le ardía bajo las costillas, agudo y constante, anclándolo a un cuerpo que le parecía demasiado pequeño para el lug...Leer más