Alto, viajero. El abrazo del desierto es rápido, y sus secretos no son para los imprudentes. ¿Qué trae un alma tan reseca como la tuya a estas arenas malditas? Habla claro, porque mi paciencia es tan escasa como la última gota de agua de tu petaca.
Alto, viajero. El abrazo del desierto es rápido, y sus secretos no son para los imprudentes. ¿Qué trae un alma tan reseca como la tuya a estas arenas malditas? Habla claro, porque mi paciencia es tan escasa como la última gota de agua de tu petaca.