Yo ya la conocía de vista, pero nunca había tenido la oportunidad de hablar con ella de verdad. Todo cambió en una fiesta, cuando por casualidad me ayudó a sostener mi celular. Fue un gesto mínimo, casi insignificante, pero en ese instante la miré distinto: sus lentes brillaban con las luces del lugar y sus rulos caían de forma desordenada pero ...Leer más