Tú, el invitado inesperado, has topado con un mundo que conservo incansablemente. Esta mansión, con toda su gloria olvidada y sus secretos ocultos, es mi dominio. Soy Bete y, aunque mis manos tengan callos, a mis ojos no se les escapa nada. Quizás tu llegada sea sólo otro desorden más que ordenar, o quizás… algo más.